El Maerl y los bioestimulantes tienen un nexo de unión que conecta el lecho marino con la formulación de bioestimulantes agrícolas, yendo más allá de la enmienda calcárea.
En la búsqueda de insumos agrícolas eficaces y sostenibles dentro de los recursos naturales, el océano es una fuente de materias primas de gran valor. Entre ellas destaca el Maerl, un material de origen marino que, además de su uso tradicional como enmienda de suelos, representa una base para el desarrollo de bioestimulantes no microbianos.
¿Qué es el Maerl?
A primera vista, el Maerl puede asemejarse a grava o fragmentos de coral. Sin embargo, su origen es biológico, ya que se trata de la acumulación de los esqueletos calcáreos de un tipo específico de algas rojas pertenecientes a la familia de las Corallinaceae.
Estas algas son de las denominadas de vida libre porque no se anclan a un sustrato y tienen la capacidad de precipitar el carbonato de calcio y magnesio disuelto en el agua de mar, incorporándolo a sus paredes celulares.
A lo largo de los siglos, a medida que estas algas crecen y mueren, sus estructuras calcificadas se depositan en el lecho marino, formando extensos bancos. Este proceso es lento y continuo, creando en el tiempo un material poroso, rico en minerales, que constituye el Maerl.
Su origen geográfico es muy específico, desarrollándose en aguas atlánticas frías, limpias y oxigenadas de regiones como Bretaña (Francia), Irlanda, Escocia y Noruega, donde la extracción está estrictamente regulada para asegurar la sostenibilidad de estos valiosos ecosistemas.
Las algas constructoras del Maerl.
Aunque diversas especies de la familia Corallinaceae contribuyen a su formación, dos son las protagonistas en la creación de los bancos de Maerl con interés agrícola.
Estas no solo forman la estructura mineral, sino que sus compuestos bioactivos son el objetivo en la formulación de bioestimulantes.
Lithothamnion corallioides.
Esta alga roja calcárea (Lithothamnion corallioides) es una de las principales formadoras de los lechos de Maerl en el Atlántico nororiental. Crece libremente sobre fondos marinos arenosos o de grava, a profundidades donde recibe luz suficiente para la fotosíntesis.
Su estructura es frágil y ramificada, similar a un pequeño coral. Su esqueleto está compuesto principalmente de carbonato de calcio, pero durante su ciclo vital sintetiza una serie de compuestos orgánicos (aminoácidos, vitaminas y precursores hormonales) que, al ser extraídos, confieren a los formulados un marcado efecto bioestimulante.
Phymatolithon calcareum.
Compartiendo hábitat con la anterior, la Phymatolithon calcareum también es fundamental en la generación de Maerl. Morfológicamente es más robusta, con una estructura menos ramificada y más nodular.
Al igual que Lithothamnion corallioides, su pared celular es rica en carbonato de calcio y magnesio. Desde el punto de vista de la bioestimulación, los extractos obtenidos de esta alga son valorados por su capacidad para mejorar la respuesta de las plantas frente a condiciones de estrés abiótico, como la sequía o la salinidad.
Del uso del Maerl como enmienda al potencial como bioestimulante.
Tradicionalmente, el Maerl se ha empleado en agricultura como una eficaz enmienda calcárea y magnésica. Su alta concentración de carbonatos (hasta un 80 % de CaCO3 y un 15 % de MgCO3) y su estructura física porosa, similar a un panal de abejas, le otorgan una alta reactividad para corregir la acidez del suelo, mejorando el pH de forma más eficiente que las calizas de cantera.
Sin embargo, el interés de la industria de bioestimulantes no reside en el esqueleto mineral inerte, sino en los compuestos bioactivos que se pueden obtener de las algas que lo originan.
Los procesos de extracción permiten aislar y concentrar sustancias como fitohormonas, polisacáridos, aminoácidos y una amplia gama de oligoelementos. Estos extractos, una vez formulados, actúan directamente sobre la fisiología de la planta, clasificándose como «Bioestimulante de plantas no microbiano» (CFP 6(B)) según el marco regulatorio europeo.
La aplicación de estos formulados busca:
- Mejorar la eficiencia nutricional: Los compuestos del extracto algal participan en la estimulación del desarrollo radicular y optimizar la absorción y asimilación de nutrientes presentes en el suelo.
- Aumentar la tolerancia al estrés abiótico: Los polisacáridos y otros compuestos osmoprotectores ayudan a la planta a gestionar mejor situaciones de estrés hídrico, salino o térmico.
- Potenciar la calidad de los cultivos: La aportación de calcio bioactivo y otros oligoelementos contribuyen a fortalecer las paredes celulares, lo que se traduce en frutos más firmes, con mejor vida postcosecha y mayor resistencia a fisiopatías.
Como vemos, el Maerl y las algas que lo componen son un claro ejemplo de cómo un recurso tradicional puede evolucionar para satisfacer las demandas de la agricultura actual. Por otra parte, su doble vertiente, como corrector de suelo en su forma mineral y como fuente de bioactivos en sus extractos, lo posiciona como un insumo versátil y alineado con los principios de una producción agrícola que busca no solo la productividad, sino también la salud del suelo y la resiliencia de los cultivos.



