Entre los días 27 y 30 de octubre de 2026, el auditorio Santiago Grisolía en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (España) se convierte en el epicentro del debate técnico con la celebración del VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos.
Este evento, impulsado por la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos y el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante (COIAL), plantea el diseño de una nueva era de los sistemas vivos. Por ello, el enfoque de esta cita trasciende las normativas y fronteras estrictamente nacionales para proponer soluciones a escala global, un aspecto de gran importancia para los profesionales que se dedican a la investigación, formulación y aplicación de bioestimulantes, biofertilizantes y herramientas de biocontrol (Las «Tres B» en nutrición y sanidad vegetal).
La programación del congreso se vertebra en diversas sesiones temáticas que abordan desde la sanidad vegetal hasta la gestión de residuos, creando un marco de reflexión idóneo para analizar el manejo agronómico en un entorno climático y regulatorio cada vez más exigente.
La eficiencia nutricional y adaptación climática
La agricultura actual se enfrenta al desafío de garantizar la seguridad alimentaria de una población en continuo crecimiento, manteniendo estable la superficie agraria cultivable e incrementando los rendimientos productivos.
Para lograr estos objetivos, resulta necesario el uso de insumos de alta calidad que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, como el amoniaco, y minimicen las pérdidas de nutrientes hacia las masas de agua superficiales y subterráneas.
En este contexto, los debates del congreso sobre la optimización de los sistemas biológicos y el manejo eficiente del agua cobran un protagonismo indudable. De igual forma, las herramientas de agronutrición y bioestimulación se presentan como los mecanismos más eficaces para maximizar el aprovechamiento hídrico y nutricional de los cultivos frente al estrés abiótico continuado.
En la misma línea y bajo el marco jurídico europeo, los bioestimulantes de plantas se definen estrictamente como productos cuya función es estimular los procesos naturales de nutrición vegetal, con independencia del propio contenido de nutrientes que posea el formulado. Su aplicación en campo tiene como único objetivo mejorar la eficiencia en el uso de dichos nutrientes, incrementar la tolerancia al estrés ambiental, elevar las características de calidad de las cosechas y aumentar la disponibilidad de los elementos inmovilizados en el suelo o en la rizosfera.
Al actuar de manera complementaria a los fertilizantes convencionales, optimizan la eficiencia general de la fertilización y permiten reducir las dosis de aplicación habituales de las sales inorgánicas. En este marco, las mesas de expertos del congreso servirán para exponer casos prácticos que demuestran cómo la integración de compuestos bioactivos en los planes de abonado contribuye directamente a sostener la rentabilidad de las explotaciones de frutas y hortalizas en escenarios meteorológicos adversos.

La sanidad vegetal y la consolidación del biocontrol
Otro de los vectores destacados del programa de este Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos, aborda la sanidad vegetal como un reto global, enfocado hacia una profesión con marcadas responsabilidades en la sanidad del agrosistema.
Las directrices regulatorias comunitarias y la demanda de los consumidores exigen una paulatina transición hacia estrategias que integren las biosoluciones y el biocontrol agrícolas. En este sentido, los ingenieros agrónomos y los técnicos de campo tienen la responsabilidad de prescribir protocolos de manejo integrado de plagas y enfermedades que respeten la biodiversidad estructural y el equilibrio natural del cultivo. Así, la aplicación de microorganismos antagonistas y extractos botánicos son una herramienta indispensable para reducir la carga química en los alimentos, manteniendo a la vez los estándares de producción.
En esta línea, el uso de productos basados en cepas microbianas ha ganado una enorme presencia en el mercado de los insumos. Las directivas de la Unión Europea y las normativas nacionales en desarrollo contemplan el uso de microorganismos que, solos o mezclados, estimulan los procesos biológicos de la planta sin presentar riesgos para la salud humana, animal o el medioambiente. Como consecuencia, la exclusión de estas sustancias biológicas del ámbito estricto de los productos fitosanitarios, siempre y cuando su función se limite a la bioestimulación, agiliza la innovación y facilita el acceso de los agricultores a herramientas que fortalecen el vigor innato de las plantas, haciéndolas menos susceptibles a los daños colaterales provocados por los patógenos.
Además, el reglamento europeo subraya que el control de la calidad y la limitación de contaminantes, como el cadmio, resultan esenciales para evitar que estos elementos se acumulen en el entorno y entren en la cadena alimentaria.
La economía circular y el desarrollo de nuevas bioindustrias
El contexto geopolítico reciente ha puesto de relieve la urgencia de fortalecer la industria productora de insumos y disminuir la fuerte dependencia exterior de Europa respecto a materias primas clave. Ante esta situación de vulnerabilidad, la elaboración de productos fertilizantes a partir de materias primas secundarias, tales como los subproductos de la industria alimentaria o los residuos orgánicos biodegradables, se posicionan como una solución agronómica e industrial de primer orden.
Por ello, el congreso dedica sesiones de análisis técnico a las nuevas bioindustrias y a la transformación de los residuos, abordando cómo pasar de gestionar un pasivo medioambiental a generar un negocio rentable, promoviendo de paso la salud estructural del suelo.
Bajo este marco, la legislación comunitaria establece condiciones armonizadas para dar salida en el mercado interior a todos aquellos fertilizantes producidos a partir de materiales reciclados u orgánicos, proporcionando un incentivo vital para el avance real de la economía circular. Destacar que, al promover un mayor uso de los nutrientes recuperados, se permite una gestión más racional de los recursos disponibles a nivel general.
Como consecuencia directa, existe una creciente demanda de ciertos residuos valorizados, tales como la estruvita, el biochar y los productos a base de cenizas, para su uso directo como fertilizantes o enmiendas.
El papel de la industria auxiliar en el escenario internacional
El congreso también examinará en profundidad el papel de la industria auxiliar española, un sector que ejerce un notable liderazgo a nivel internacional. Las empresas dedicadas a la investigación y fabricación de insumos de bajo impacto ambiental han sabido asimilar las exigencias legales y transformarlas en innovación biotecnológica.
Esta industria auxiliar exporta conocimiento, tecnología de formulación y productos altamente tecnificados hacia Hispanoamérica y otros mercados de gran competitividad agrícola, adaptándose a diversas normativas y tipos de suelo. Por ello, los técnicos que acudan al evento encontrarán un foro adecuado para intercambiar datos sobre la aplicación de consorcios microbianos y especialidades de nutrición avanzada.
En todo este ecosistema profesional, el ingeniero agrónomo ejerce un rol de gestor en toda la cadena de valor, ya no solo en el sector agro, sino también en el de la sociedad.
Datos del VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos en Valencia.
Fechas: Del 27 al 30 de octubre:
Lugar: Auditorio Santiago Grisolía del Museo Príncipe Felipe Valencia (España).
Contacto:
– Tel.: +34 630 24 39 83
– Email: marketing@coial.org
Web: www.congresoagronomos.es




