Los brasinoesteroides son compuestos naturales que, aunque presentes en concentraciones muy bajas, desempeñan un papel crucial en el desarrollo de las plantas. Estos se localizan principalmente en las partes más activas metabólicamente, como el polen, las hojas jóvenes, las yemas, las flores y las semillas.
Estructuralmente, se clasifican como compuestos polihidroxi-esteroidales, una clase de fitohormonas que muestra un notable interés en diversas áreas industriales. Sin embargo, es en la agricultura donde su aplicación está mostrando un potencial destacado, especialmente en el campo de los bioestimulantes agrícolas, al ofrecer una vía para optimizar el rendimiento de los cultivos de manera sostenible.
¿Qué son los brasinoesteroides (BRs)?
Los brasinoesteroides (BRs) constituyen el sexto grupo de fitohormonas vegetales, junto a las auxinas, giberelinas, citoquininas, ácido abscísico y el etileno.
Son hormonas esteroides que regulan una amplia gama de procesos fisiológicos en las plantas, desde el crecimiento y la división celular hasta la respuesta a diversas condiciones de estrés.
Su descubrimiento, relativamente reciente en comparación con otras hormonas vegetales, se originó a partir de investigaciones con extractos de polen de colza (Brassica napus), de donde deriva su nombre.
Estos compuestos son esenciales para el desarrollo normal de la planta, y su ausencia o deficiencia puede provocar enanismo, reducción de la fertilidad y alteraciones en el desarrollo foliar.
Tipos de brasinoesteroides.
Se han identificado más de 70 compuestos relacionados con los brasinoesteroides en el reino vegetal. El más activo y conocido es la brasinolida, considerado el compuesto principal de este grupo hormonal.
Otros brasinoesteroides relevantes incluyen la castasterona y la teasterona, que actúan como precursores en la ruta de biosíntesis de la brasinolida. Estos pueden encontrarse en forma libre o conjugados con azúcares o ácidos grasos dentro de la planta.
Producción de brasinoesteroides.
La producción natural de brasinoesteroides en la planta es un proceso bioquímico complejo que parte del campesterol, un esterol vegetal. A través de una serie de reacciones de oxidación, la planta sintetiza secuencialmente diferentes precursores hasta llegar a la castasterona y, finalmente, a la brasinolida, la forma más activa. Esta ruta metabólica está finamente regulada y se activa en respuesta a señales tanto internas como ambientales, como la luz.
Para su uso en la agricultura, los brasinoesteroides se obtienen principalmente mediante síntesis química. Este proceso industrial permite producir análogos de los brasinoesteroides naturales, como la 24-epibrasinólida y el 28-homobrasinólida, que han demostrado una alta bioactividad y son más viables económicamente para su producción a gran escala.
Estos análogos sintéticos son la base de los formulados comerciales que se utilizan como bioestimulantes.
Potencial y funciones de los brasinoesteroides como bioestimulantes agrícolas.
El interés en los brasinoesteroides como componentes de bioestimulantes agrícolas radica en su capacidad para influir de forma efectiva en múltiples aspectos del desarrollo del cultivo, incluso en condiciones ambientales desfavorables. Sus funciones principales son: Estimulación del crecimiento, mejora de la germinación y el desarrollo radicular, incremento de la tolerancia al estrés, potenciación de la floración y el cuajado, mejora de la calidad de la cosecha y regulación de la senescencia y la abscisión.
En el ámbito de la estimulación del crecimiento, promueven la elongación y la división celular, lo que se traduce en un mayor desarrollo vegetativo, tallos más robustos, y un aumento en el tamaño y peso de los frutos.
En la mejora de la germinación y el desarrollo radicular, favorecen una germinación más rápida y uniforme, y potencian la rizogénesis, permitiendo a la planta una mejor exploración del suelo y absorción de nutrientes y agua.
En el incremento de la tolerancia al estrés, una de sus funciones más valoradas es la capacidad de activar los mecanismos de defensa de la planta frente a estrés abiótico, como la sequía, la salinidad, las temperaturas extremas (frío y calor) y el estrés oxidativo.
Sobre la potenciación de la floración y el cuajado, influyen positivamente en la viabilidad del polen, la fecundación y la retención de frutos, lo que puede resultar en un aumento significativo del rendimiento final.
Respecto a la mejora de la calidad de la cosecha, el tratamiento con brasinoesteroides se ha asociado a una mejora en la calidad organoléptica de los frutos, como un mayor tamaño, mejor coloración y un incremento en el contenido de azúcares y otros nutrientes.
Y sobre la regulación de la senescencia y la abscisión, pueden retrasar el envejecimiento de las hojas y otros órganos, manteniendo la planta activa fotosintéticamente durante más tiempo.
Aplicación de los brasinoesteroides en cultivos.
La utilización de brasinoesteroides en la agricultura profesional se realiza en momentos concretos del ciclo de cultivo para maximizar su efecto.
La aplicación foliar es el método más común y eficiente, ya que permite una rápida absorción y translocación a los puntos de acción. También es posible su aplicación a través del riego o en el tratamiento de semillas.
Los momentos adecuados para su aplicación suelen ser en el post-trasplante de cara a mitigar el estrés y favorecer un rápido establecimiento del cultivo; en pre-floración y floración para mejorar el cuajado de los frutos.; en el desarrollo del fruto para potenciar el calibre y la calidad; y ante condiciones de estrés previstas, como heladas, olas de calor o periodos de sequía.
Formulación de los brasinoesteroides en cultivos.
En el mercado, los brasinoesteroides raramente se comercializan como materia activa pura.
Lo habitual es encontrarlos en formulados líquidos o sólidos mezclados con otros componentes que actúan de forma sinérgica, como aminoácidos, extractos de algas, nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio) y otras vitaminas o fitorreguladores.
Esta combinación permite potenciar sus efectos bioestimulantes y ofrecer una solución más completa para el manejo del cultivo.
Otros usos industriales de los brasinoesteroides.
Fuera del ámbito agrícola, el interés por los brasinoesteroides, aunque menor, está creciendo.
Se investiga su potencial en la industria farmacéutica por sus posibles propiedades antivirales, antioxidantes y anticancerígenas. También se explora su uso en cosmética por sus efectos protectores y regeneradores sobre la piel. No obstante, su principal aplicación industrial a día de hoy sigue siendo, con diferencia, la producción de insumos para la agricultura.
Por todo ello, los brasinoesteroides representan una herramienta dentro de una estrategia de manejo integrado del cultivo. Su capacidad para mejorar la eficiencia fisiológica de la planta y aumentar su resiliencia frente a los desafíos del cambio climático los posiciona como un componente en los programas de bioestimulación, alineados con las directrices de una agricultura más productiva y sostenible.


