Las giberelinas viene formando parte de muchos de los productos bioestimulantes de plantas para conseguir efectos directos o proporcionar sinergias positivas con otras materias activas en estos formulados donde participa.

Las giberelinas son un grupo de compuestos químicos conocidos principalmente por su papel como hormonas vegetales o fitohormonas. Su descubrimiento y posterior estudio, han abierto un amplio abanico de aplicaciones en diversos sectores industriales. Desde la optimización del proceso de malteado en la industria cervecera hasta su uso en la investigación biotecnológica, su influencia es notable.

Sin embargo, es en el sector agrícola donde han encontrado su aplicación más extendida y de mayor impacto, posicionándose como una materia prima fundamental en la formulación de productos bioestimulantes agrícolas.

¿Qué son las giberelinas?

Las giberelinas (GAs) son un conjunto de hormonas vegetales diterpenoides ácidas que regulan procesos cruciales en el desarrollo de las plantas. Actúan como mensajeros químicos que, en concentraciones muy bajas, son capaces de desencadenar respuestas fisiológicas significativas, como la elongación celular, la germinación de semillas y el desarrollo de frutos.

Estas hormonas vegetales o fitohormonas, al actuar sobre estos procesos fisiológicos, encajan en la categoría del Reglamento (UE) 2019/1009 (CFP6: Bioestimulantes de plantas), que define los bioestimulantes de plantas como productos que estimulan los procesos de nutrición de los vegetales con el objetivo de mejorar características como la eficiencia en el uso de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico o las propiedades de calidad.

Como fitohormonas, las giberelinas son más que un simple regulador de crecimiento; son una materia activa biotecnológica de gran valor, indispensable para la agricultura profesional y un base en la formulación de bioestimulantes eficaces y tecnológicamente avanzados.

Diversidad y producción de las giberelinas maturales.

Se han identificado más de 130 tipos diferentes de giberelinas, designadas como GA1, GA2, GA3, y así sucesivamente. A pesar de esta gran diversidad, solo un número reducido de ellas son biológicamente activas en las plantas.

La más conocida y utilizada a nivel comercial es el ácido giberélico (GA3), debido a su alta actividad biológica y a la relativa facilidad de su producción a escala industrial. Otras como la GA4 y la GA7 también presentan una importante actividad y se utilizan en formulaciones específicas, a menudo en combinación.

De forma natural, las plantas sintetizan giberelinas en sus tejidos de crecimiento activo, como los meristemos apicales, las hojas jóvenes, las raíces en desarrollo y, de manera muy significativa, en los embriones de las semillas y los frutos en crecimiento. Es en estas zonas donde ejercen su función principal, promoviendo la división y, sobre todo, la elongación de las células.

Gibberella fujikuroi.

Para su uso en la agricultura, la producción de giberelinas no se basa en la síntesis química, sino en un proceso biotecnológico. Se utiliza la fermentación a gran escala del hongo Gibberella fujikuroi.

Históricamente, este hongo fue descubierto como el causante de la «enfermedad de las plántulas locas» en el arroz, que provocaba un crecimiento desmedido y anómalo de las plantas.

La investigación de este fenómeno permitió aislar la sustancia responsable, el ácido giberélico, y desarrollar los métodos para su producción controlada que se emplean en gran medida hoy en día.

Las giberelinas en la fabricación de bioestimulantes agrícolas.

Para la industria de los bioestimulantes, las giberelinas representan una herramienta importante. Su inclusión en un formulado permite a los fabricantes diseñar productos con objetivos muy definidos, que van más allá de la simple nutrición.

El verdadero potencial reside en su capacidad para modular el desarrollo del cultivo en fases críticas, ofreciendo soluciones para superar limitaciones fisiológicas o ambientales. Esto permite a los técnicos y agricultores influir directamente en el rendimiento y la calidad de la cosecha.

Sus funciones principales se traducen en beneficios agronómicos directos: Interrupción de la dormancia, elongación celular, desarrollo y cuajado de frutos, inducción floral y modificación del sexo de la flor, y retraso de la senescencia.

En el área de la interrupción de la dormancia, las giberelinas son clave para inducir la germinación uniforme de semillas que presentan latencia o para estimular el brotado homogéneo de yemas en frutales.

Su efecto más visible es el alargamiento de los tallos y entrenudos. En cultivos como la uva de mesa, esta función es importante para conseguir racimos más largos y sueltos, mejorando la aireación y reduciendo la incidencia de enfermedades fúngicas.

En el desarrollo y cuajado de frutos, pueden inducir el desarrollo de frutos partenocárpicos (sin semilla) en ciertas especies. Además, son fundamentales para mejorar el cuajado y, sobre todo, para aumentar el calibre final del fruto, un factor determinante en la rentabilidad de muchos cultivos hortofrutícolas.

Respecto a la inducción floral y modificación del sexo de la flor, en algunas especies, pueden adelantar la floración o influir en la proporción de flores masculinas y femeninas, lo que tiene un impacto directo en la polinización y la producción.

Y respecto al retraso de la senescencia, la aplicación de giberelinas en las etapas finales del desarrollo puede retrasar la maduración y el envejecimiento de los frutos, permitiendo una mayor flexibilidad en el momento de la cosecha y mejorando su vida poscosecha.

Utilización de giberelinas en el mercado.

La eficacia de un tratamiento con giberelinas depende de manera crítica del momento y el método de aplicación. El método más común es la pulverización foliar, ya que permite una rápida absorción a través de las hojas, flores o frutos, que son los órganos diana.

La concentración de la solución y el volumen de caldo deben ajustarse meticulosamente a las recomendaciones para cada cultivo y objetivo.

El momento de aplicación es el factor decisivo. Por ejemplo, una aplicación en prefloración puede buscar mejorar el cuajado, mientras que una aplicación posterior puede estar orientada al aclareo de frutos o al incremento de su tamaño. En cítricos, por ejemplo, las aplicaciones tardías ayudan a retrasar la senescencia de la piel, manteniendo la calidad del fruto por más tiempo en el árbol.

Formulados de giberelinas en el mercado.

En el mercado, los formulados se presentan de diversas formas. Existen productos basados casi exclusivamente en ácido giberélico (GA3), normalmente en forma de polvo soluble o tabletas, que ofrecen una acción muy específica y potente. Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrar las giberelinas como un componente estratégico dentro de formulados bioestimulantes complejos.

En estas mezclas, se combinan con otras fitohormonas como auxinas y citoquininas, aminoácidos, extractos de algas o microelementos. El objetivo de estas combinaciones es lograr un efecto sinérgico, donde las diferentes materias primas se complementan para ofrecer una solución más integral que estimule el metabolismo de la planta de una manera más equilibrada.

Destacar que, aunque su principal mercado es el agrícola, las giberelinas tienen otros usos industriales. El más destacado, como hemos avanzado, es en la industria cervecera, donde se utilizan durante el malteado de la cebada para acelerar la hidrólisis del almidón, acortando los tiempos del proceso y optimizando la producción.