El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante (COIAL) ha entregado en Valencia los Premios COIAL 2026, un punto de encuentro para representantes institucionales, centros de investigación y empresas del sector agroalimentario.
En esta cita, entre otros temas, se han analizado las necesidades de adaptación técnica y organizativa que requiere la producción de frutas y hortalizas actual en un momento cambiante a pasos agigantados.
El control biológico como herramienta preventiva
Uno de los aspectos más relevantes para el ámbito de la sanidad vegetal ha sido el Premio Innovación concedido al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Este galardón reconoce el desarrollo de un programa de control biológico preventivo frente al Huanglongbing (HLB), una enfermedad que afecta gravemente a los cítricos.
Ante la presencia en la Unión Europea del insecto vector Diaphorina citri desde 2023, la Unidad de Entomología del IVIA ha diseñado una estrategia de protección basada en el uso de enemigos naturales.
Esta actuación busca establecer un equilibrio en el ecosistema citrícola mediante una alteración controlada antes de que el problema se presente en las explotaciones, demostrando la eficacia de la previsión en las técnicas de biocontrol agrícola.
Durante la entrega, el decano del COIAL, Ximo Aguilella, subrayó la necesidad de apoyar una investigación aplicada que priorice la resolución de problemas reales en campo frente a la mera publicación de artículos académicos.

La gestión técnica y adaptación normativa
La implementación de estas herramientas de innovación agronómica requiere una estructura empresarial ágil y un marco normativo favorable. En este sentido, Aguilella reclamó una simplificación administrativa que permita a las empresas adaptar su dimensión a la tecnología disponible.
La velocidad de los cambios técnicos exige normativas que no frenen el desarrollo productivo, proponiendo empezar desde cero con una hoja en blanco en los procedimientos burocráticos que han quedado obsoletos.
En el ámbito de la ingeniería y la organización, Olallo Villoldo recibió el Premio Referente Profesional por su trayectoria al frente de Grupotec, destacando su enfoque basado en la gestión de equipos humanos excelentes para lograr organizaciones eficaces a nivel internacional.

La rentabilidad de los cultivos y arraigo territorial
La viabilidad económica de las producciones agrícolas también centró la atención de los galardones mediante los reconocimientos a trabajos fin de máster.
Se premió la investigación de Adelino Font Lorca, centrada en el cálculo de costes y márgenes según el calibre de la cereza en una explotación familiar del Alto Vinalopó, y el proyecto de Jaume Miquel Nadal para transformar leche en una quesería propia en Felanitx. Ambas propuestas inciden en la necesidad de crear valor y gestionar de manera precisa el rendimiento económico de la explotación.
Por su parte, el sector vitivinícola de la Comunitat Valenciana y de las Illes Balears recibió el Premio Compromiso, un respaldo conjunto a sus Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas. Este reconocimiento pone en valor el mantenimiento de la actividad agraria y el cultivo de la vid, fundamentales para sostener el territorio a pesar de las actuales dificultades ligadas a la caída del consumo.
La integración de estrategias preventivas, como el uso de fauna auxiliar y biosoluciones, junto con un análisis riguroso de los costes de producción, define el camino para mantener la competitividad de las explotaciones. Porque el desarrollo de un sistema productivo equilibrado precisa de profesionales capaces de aplicar la innovación tecnológica directa a la planta, garantizando cosechas sanas y rentables dentro de un entorno agrícola eficiente.




