Los hongos Trichoderma en agricultura se postulan como un aliado biológico estratégico que actúa de forma multifactorial en beneficio mutuo.

Dentro del marco de una evolución de la agricultura hacia modelos más sostenibles y resilientes, ha situado a los microorganismos en el centro de la innovación biotecnológica. Entre ellos, los hongos del género Trichoderma se han consolidado como una de las materias primas más versátiles y eficaces para la formulación de bioestimulantes microbianos.

Su integración en los programas de biofertilización no solo responde a una demanda de mayor productividad, sino que se alinea con el marco legislativo de la Unión Europea, que reconoce a estos productos por su capacidad para mejorar la eficiencia nutricional y la tolerancia al estrés abiótico de los cultivos.

¿Qué son los hongos Trichoderma?

Los Trichoderma son un género de hongos filamentosos presentes de forma natural en casi todos los suelos agrícolas y se caracterizan por su rápido crecimiento y su alta capacidad de adaptación a diversos entornos.

Su método de actuación es multifactorial, actuando como simbiontes oportunistas de las plantas, colonizando las raíces y estableciendo una relación de beneficio mutuo.

A diferencia de los fertilizantes agrícolas convencionales que aportan nutrientes directos, los Trichoderma estimulan los procesos naturales de la planta. Mediante la secreción de compuestos orgánicos y enzimas, estos hongos incrementan la disponibilidad de nutrientes que se encuentran inmovilizados en el suelo o en la rizosfera, facilitando su absorción por el sistema radicular.

Los efectos beneficiosos de los Trichoderma.

La aplicación de formulados basados en Trichoderma aporta beneficios tangibles que impactan directamente en la rentabilidad del agricultor.

Uno de sus beneficios es la mejora de la eficiencia en el uso de nutrientes, ya que optimiza la asimilación de elementos agronutricionales clave, permitiendo una gestión más racional de los insumos químicos.

Otro es la tolerancia al estrés abiótico, porque las plantas tratadas muestran una mayor capacidad de recuperación ante condiciones adversas como sequía, salinidad o temperaturas extremas.

Y el aumento de la calidad del cultivo ya que se observa una mejora en los parámetros cualitativos de frutas y hortalizas, fundamentales para el acceso a mercados exigentes.

Las especies más destacadas del género de Trichoderma.

Aunque existen numerosas especies de Trichoderma, en la agricultura profesional las y especies más utilizados en los fabricados de bioestimulantes microbianos por su probada eficacia agronómica y seguridad son Trichoderma harzianum, Trichoderma viride y Trichoderma koningii.

Estas cepas son seleccionadas rigurosamente en laboratorio para garantizar que cumplen con los estándares de seguridad exigidos por normativas como el Reglamento (UE) 2019/1009.

La producción de formulados con Trichoderma en la industria de bioestimulantes para plantas.

La producción de formulados con Trichoderma en la industria de bioestimulantes para plantas para uso agrícola se realiza mediante procesos controlados de fermentación, ya sea en estado sólido o líquido.

Durante este proceso, se busca la máxima concentración de unidades formadoras de colonias (ufc) y la estabilidad de las esporas para asegurar una vida útil prolongada del producto comercial.

Su versatilidad permite que se presenten tanto en formulados puros como en mezclas complejas con otras materias primas, como ácidos húmicos, extractos de algas o incluso otros microorganismos permitidos (Azotobacter, Rhizobium o micorrizas), potenciando los efectos sinérgicos en la planta.

La aplicación de formulados con Trichoderma en el campo.

Para maximizar los resultados, la aplicación debe integrarse desde las primeras etapas del ciclo de cultivo.

Los métodos más comunes incluyen el tratamiento de semillas para asegurar una colonización temprana desde la germinación; en sistemas de fertirrigación para conseguir una distribución más uniforme en la zona de influencia de las raíces; y en aplicación foliar y al suelo dependiendo del objetivo técnico y la formulación del producto (líquido o sólido).

En todos los casos, es fundamental seguir las instrucciones de la etiqueta respecto a dosis y frecuencia, ya que la eficacia de estos bioestimulantes microbianos depende de mantener una población activa en la rizosfera durante los periodos críticos de desarrollo del cultivo.

Otros usos industriales de Trichoderma.

Al margen de todo esto, la capacidad enzimática de Trichoderma trasciende el sector agro.

En otras industrias, estos hongos se utilizan para la producción de celulasas y otras enzimas empleadas en la industria textil (para el acabado de telas), en la industria del papel y en la producción de biocombustibles, demostrando que su valor biológico es una herramienta de primer orden para la bioeconomía global.