En el manejo de la nutrición de los cultivos hortofrutícolas es necesario garantizar que los nutrientes aportados lleguen de manera adecuada y efectiva a los tejidos vegetales. Pero en la práctica agronómica, proporcionar un elemento nutricional metálico al suelo o a la hoja, no asegura necesariamente su asimilación.
Esto es así, porque elementos como el hierro, el zinc o el manganeso, por ejemplo, poseen una alta reactividad y tienden a precipitarse o bloquearse al interactuar con otros compuestos del entorno.
Para evitar esta inmovilización, la formulación química recurre a los ligandos, que son moléculas orgánicas diseñadas para unirse al ion metálico, protegerlo de reacciones indeseadas y transportarlo hacia el interior de la planta.
Naturaleza química de los ligandos bidentados en el entorno agronómico
El término ligandos bidentados proviene de la capacidad que tiene una molécula para unirse a un metal a través de dos puntos de anclaje, actuando a modo de pinza.
La normativa europea establece que un agente quelante será una sustancia orgánica compuesta de una molécula que tenga dos o más sitios que donan pares de electrones a un catión de metal de transición central, como puede ser el zinc, cobre, hierro, manganeso, magnesio, calcio o cobalto.
Al atrapar el catión metálico por dos puntos, el ligando bidentado forma una estructura de anillo tridimensional alrededor del metal. Para que esta formación sea eficaz y estable legalmente, debe ser lo bastante grande como para constituir una estructura cíclica de cinco o seis anillos.
El mecanismo de acción de los ligandos bidentados en la asimilación de nutrientes
Cuando el ligando bidentado envuelve al catión metálico, neutraliza parcial o totalmente su carga eléctrica positiva. Este paso mecánico impide que el metal reaccione con los aniones presentes en la solución del suelo, como los fosfatos, carbonatos o hidróxidos, que de otro modo formarían sales insolubles imposibles de absorber por el sistema radicular.
El complejo formado entre el nutriente y el ligando bidentado se mantiene soluble en el agua de riego y en la solución del suelo, permitiendo que el elemento transite libremente hasta llegar a los pelos absorbentes de la raíz o penetrar los estomas y la cutícula en las aplicaciones foliares. Una vez dentro de la planta, el enlace se deshace, liberando el nutriente para su uso metabólico.
Los compuestos bidentados de uso habitual en el campo
Dentro del catálogo de insumos disponibles para el técnico agrícola, los aminoácidos representan el ejemplo más claro y natural de ligandos bidentados.
La glicina, debido a su reducido tamaño molecular, es uno de los agentes más eficaces para formar este tipo de complejos protectores. Al poseer un grupo amino y un grupo carboxilo, la molécula de glicina tiene la capacidad estructural para donar dos pares de electrones al metal, estabilizándolo.
Además de los aminoácidos, ciertos ácidos orgánicos como el ácido cítrico o el ácido glucónico, también actúan ofreciendo múltiples puntos de anclaje, comportándose como agentes complejantes que facilitan la absorción de los micronutrientes en situaciones de alta demanda metabólica.
Las ventajas técnicas de los ligandos bidentados frente a las sales inorgánicas
El uso de fuentes salinas no protegidas, como los sulfatos metálicos, presentan limitaciones en gran parte de las explotaciones hortofrutícolas, especialmente en aquellas con suelos calizos o aguas de riego con un pH elevado.
Por ejemplo. Si se aporta sulfato de zinc al suelo, el metal queda expuesto y reacciona de forma casi inmediata formando carbonato de zinc, un compuesto insoluble que la raíz no puede tomar. En este caso, el empleo de un ligando bidentado evita esta precipitación. Esto permite a los agricultores reducir la cantidad total de fertilizante aplicado por hectárea, ya que la eficiencia de asimilación es muy superior, lo que a su vez minimiza la acumulación de sales residuales en el perfil del suelo y respeta la biodiversidad microbiana del terreno o sustrato.
Diferencia práctica entre un complejo de aminoácidos y un quelato sintético
A nivel de campo, es normal dudar entre el uso de un nutriente complejado con un ligando bidentado natural, como un aminoácido, y un quelato de síntesis, como el EDTA. La diferencia radica en el número de anclajes y la fuerza del enlace.
El EDTA es un ligando hexadentado, lo que significa que atrapa al metal por seis puntos distintos, creando un enlace extremadamente fuerte. Esta fuerza asegura la estabilidad en suelos muy problemáticos, pero obliga a que la planta gaste energía metabólica para romper el quelato y liberar el nutriente.
Por el contrario, un complejo bidentado a base de aminoácidos presenta una constante de estabilidad menor. Libera el nutriente con facilidad una vez que entra en contacto con los transportadores de membrana de la planta, y la molécula de aminoácido restante es aprovechada directamente por el cultivo como fuente de nitrógeno orgánico, generando un efecto bioestimulante paralelo.
Los criterios de selección según el pH del suelo y la vía de aplicación
La elección entre un tipo de ligando y otro debe basarse en un criterio puramente agronómico. Si el objetivo es corregir una carencia notable de hierro a través de las raíces en un suelo con un pH muy alcalino, se requerirá la fuerza de un quelato sintético específico de alta estabilidad para soportar esas condiciones extremas.
Sin embargo, para aplicaciones foliares, los ligandos bidentados como los aminoácidos son superiores. Su bajo peso molecular y su afinidad biológica con los tejidos vegetales les permiten atravesar las ceras de la cutícula foliar con mucha más rapidez que las grandes moléculas de los quelatos de síntesis.
Igualmente, en suelos neutros o ligeramente ácidos, los complejos bidentados ofrecen una eficiencia nutricional mejor sin los riesgos de fitotoxicidad o acumulación asociados a algunos agentes sintéticos.
La identificación de estos compuestos ligandos bidentados en el etiquetado comercial
Para garantizar la transparencia técnica y el correcto uso de los insumos, la legislación sobre productos fertilizantes exige una diferenciación exacta en las etiquetas de los envases.
Cuando un producto comercial contiene micronutrientes unidos a un agente quelante, la etiqueta debe mostrar explícitamente la frase «quelado por» seguida del nombre o la abreviatura del agente empleado.
Por otro lado, si la formulación utiliza ligandos que actúan como agentes complejantes, la normativa dictamina que se debe indicar «complejado por» junto al nombre del agente complejante.
Para respaldar estas declaraciones comerciales, la normativa exige pruebas de laboratorio rigurosas; por ejemplo, un producto quelado debe permanecer estable al menos durante tres días en una solución estándar de Hoagland a un pH de entre 7 y 8. Asimismo, un agente complejante debe mantener la estabilidad de su formulación acuosa durante al menos un día en un rango de pH de 6 a 7.
Esta precisión técnica no solo responde a las exigencias normativas europeas sobre el uso racional de fertilizantes, sino que permite diseñar programas de biofertilización que maximizan el retorno económico de la explotación.




