En citricultura, el rendimiento final de un cultivo no solo recae en la cantidad de flores que produce el árbol, sino también por su capacidad para retener los frutos cuajados. De hecho, los cítricos suelen producir un gran número de flores, pero normalmente menos del 1 % llega a convertirse en fruta madura y por lo tanto comercial.

Uno de los momentos decisivos para el citricultor sucede durante la transición del crecimiento del fruto cuajado hacia la fase de expansión celular del fruto, donde se produce la temida “caída fisiológica” o “caída de junio”. En esta etapa, los pequeños frutos en desarrollo actúan como sumideros demandando enormes cantidades de energía (carbohidratos) y agua.

Si el árbol no satisface esta alta demanda nutricional, o si sufre estrés abiótico, su mecanismo de supervivencia se activa, cortando el suministro de savia a gran parte de la cosecha y provocando su caída masiva por abscisión. Este estrés suele ser en realidad un estrés multifactorial porque temperaturas altas, humedad relativa relativamente baja, alto nivel lumínico, etc. suelen coincidir en el tiempo, por lo que la respuesta del árbol no es a cada uno de ellos, sino una distinta y particular al conjunto.

Problemas de cuaje de frutos de mandarina

Estrategias agronómicas para mitigar la caída fisiológica de frutos

Para mitigar este problema, las estrategias agronómicas tradicionales han incluido prácticas culturales, fitorreguladores y técnicas físicas.

Las buenas prácticas culturales, basándose en podas selectivas, control de riego y abonado estratégico previo a brotación, son esenciales para reducir la competencia vegetativa.

En fitorreguladores, la aplicación de auxinas para reducir competencia entre amarre del fruto y desarrollo vegetativo es una técnica con ciertos riesgos.

En técnicas físicas, el rayado de ramas interrumpe el transporte del floema para retener temporalmente los carbohidratos en la parte aérea, poniéndolos a disposición de los frutos.

Frente a los altos costes de mano de obra y el impacto agresivo que suponen algunas de estas técnicas físicas en el árbol, la fisiología vegetal de vanguardia ha dado paso a un método de alta eficacia: la aplicación foliar de bioestimulantes de última generación, como Maxiset-Fruit de Nutritec.

La variedad Leanri como banco de ensayo

Para evaluar la eficacia real de estas nuevas herramientas bioestimulantes, Nutritec ha realizado el ensayo en la mandarina temprana Leanri.

Esta variedad, de gran interés agronómico y comercial, presenta un reto: es un árbol muy vigoroso. Esta vigorosidad provoca una fuerte competencia entre brotes vegetativos y órganos reproductivos por los recursos energéticos. Un desequilibrio que agrava el déficit de carbohidratos en el fruto, derivando en mermas muy notables en cuajado y bajas producciones comerciales.

Si un bioestimulante puede reducir la caída fisiológica en un entorno de tan alta exigencia metabólica como Leanri, su eficacia es totalmente extrapolable al resto de cítricos comerciales con demandas energéticas similares.

Objetivos del ensayo Maxiset-Fruit en Leanri

Este estudio fue desarrollado y ejecutado por el equipo técnico de Nutritec, bajo la dirección técnica del Dr. Riadh Ghorbel Rebai, asesor internacional y colaborador del departamento de I+D+i de la empresa.

El objetivo principal es demostrar mediante datos analíticos y de campo la eficacia de la aplicación foliar de formulaciones bioestimulantes específicas, desarrolladas con ácidos carboxílicos y extractos de algas, para maximizar la retención de frutos durante la caída fisiológica.

Abscisión acumulada de frutos de mandarina en Valencia
Abscisión acumulada de frutos (%) en finca situada en provincia de Valencia desde el 27/05 (DJ: 147) hasta el 27/07 (DJ: 208). Cada punto es el promedio de los árboles estudiados en cada uno de los tratamientos. El resultado al final de la caída fisiológica es que, respecto al control, el rayado aumentó el contenido de frutos un 10,67 % y con el Maxiset-Fruit un 16,47 %.

Las zonas y condiciones del ensayo

Buscando el máximo rigor y representatividad, el ensayo se replicó en dos zonas distintas, separadas por más de 175 km, aislando la influencia de edad del cultivo, suelo y microclima.

Una parcela en el sur de la provincia de Valencia, con árboles de mandarina Leanri jóvenes (6 años), cultivados al aire libre sobre Citrange Carrizo. La otra en el norte de Castellón, con árboles adultos de 15 años sobreinjertados de Leanri.

En ambas fincas se evaluaron diferentes bioestimulantes de Nutritec frente a árboles testigo (sin tratar) y, en Valencia, además frente al rayado tradicional de ramas.

Abscisión acumulada de frutos de mandarina en Castellón
Abscisión acumulada de frutos (%) en la finca de provincia de Castellón desde el 26/05 (DJ: 146) hasta el 02/08 (DJ: 214). Cada valor es el promedio de los árboles estudiados en cada uno de los tratamientos. El resultado final de la caída fisiológica, respecto al control es, que el tratamiento con Maxiset-Fruit aumentó el contenido de frutos un 11,66 %.

El poder de los carbohidratos en la estrategia Maxiset-Fruit

Los análisis cromatográficos y espectrométricos revelan por qué las aplicaciones foliares de Maxiset-Fruit logran frenar la caída. La clave reside en los carbohidratos.

Los frutos que se desprenden del árbol son aquellos que no alcanzan un umbral mínimo de azúcares traslocados desde las hojas. El ensayo confirmó que los árboles tratados con Maxiset-Fruit presentaron un aumento significativo en la asimilación foliar de carbohidratos, destacando un pico relevante en la síntesis de sacarosa, el «combustible» esencial que la planta transporta hacia los frutos.

Al mismo tiempo, estos árboles mostraron mayor contenido relativo de clorofila foliar (índice SPAD), garantizando una tasa fotosintética superior y sostenida.

A nivel productivo, las ventajas de esta tecnología frente a estrategias tradicionales fueron evidentes: En la del sur de la provincia de Valencia, mientras el rayado logró incrementar la retención de cosecha un 10,67 % respecto al control, la formulación bioestimulante más potente (Maxiset-Fruit, rica en ácidos dicarboxílicos) incrementó los frutos retenidos en un 16,47 %.

En la del norte de Castellón, el tratamiento también superó al control, aumentando la retención un 11,66 %. Además, estas aplicaciones fomentaron una síntesis destacable de prolina foliar, aminoácido protector frente al estrés hídrico y térmico (golpes de calor estivales), blindando la planta contra la abscisión.

Activador Fisiológico MAXISET FRUIT

Esta tecnología de vanguardia y conocimiento fisiológico volcado por el departamento de I+D+i de Nutritec se materializa en su producto comercial Maxiset-Fruit, herramienta para el citricultor que basa su éxito en tres pilares de acción demostrados.

Por su activación del metabolismo vegetal, que favorece y multiplica el metabolismo de la planta en momentos de máxima demanda energética, garantizando el suministro continuo de sacarosa a los sumideros durante cuajado y rápido desarrollo del fruto.

Su capacidad de reducción del estrés, activando mecanismos antiestrés intrínsecos del cultivo frente a factores bióticos y abióticos (como altas temperaturas durante la caída de junio), protegiendo a los cítricos de situaciones adversas que tradicionalmente disparan las hormonas de abscisión.

Y en prevención de la caída de frutos, reduciendo su caída fisiológica tras el cuaje inicial, superando en eficacia a métodos físicos agresivos como el rayado, y mejorando la tasa de retención y calidad de la cosecha final.

Datos del artículo:
» Redacción: Departamento de comunicación de Nutritec.
» Coordinador del ensayo: Dr. Riadh Ghorbel Rebai, asesor internacional y colaborador de I+D+i de Nutritec.
» Centro colaborador: Universitat Politècnica de València – Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural. Trabajo de Fin de Máster.