La ciencia como activo estratégico mediante la transferencia tecnológica en la era de la biotecnología agrícola. En este contexto, a continuación, presentamos un coloquio técnico con Antonio Bernal Soro sobre cómo la investigación básica se traduce en rentabilidad para el agricultor y cumplimiento normativo para la industria.

En el actual escenario de la agricultura global, el profesional del campo no solo se enfrenta a la variabilidad climática, sino a una presión regulatoria en el que el Reglamento (UE) 2019/1009 ha marcado un antes y un después en la puesta a disposición en el mercado de los productos fertilizantes agrícolas y bioestimulantes de plantas, exigiendo una transparencia y una base científica que muchas veces se percibe como una barrera administrativa. Sin embargo, para empresas que han apostado históricamente por la I+D+i, esta normativa es la oportunidad de demostrar el valor real de sus desarrollos.

Para profundizar en esta intersección entre ciencia pura y aplicación práctica, conversamos con Antonio Bernal Soro, Chief R&D Officer de Agronova Biotech. Bajo el paraguas de esta plataforma global de innovación se encuentra Probelte, firma referente y miembro asociado a AEFA (Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes). Esta vinculación es fundamental, pues garantiza que el conocimiento generado en los laboratorios de Agronova llegue de forma efectiva a través de los canales de distribución y asesoramiento técnico de Probelte.

De la observación a la biblioteca de activos biológicos para formulación de bioestimulantes y biocontrol.

Tradicionalmente, la industria ha buscado soluciones a problemas específicos a medida que estos surgían. Sin embargo, Antonio Bernal nos plantea un enfoque mucho más preventivo y potente. La agricultura actual se enfrenta a retos de «enorme complejidad»: cambio climático, nuevas enfermedades y un entorno regulatorio restrictivo. Para Bernal, la clave no es solo reaccionar rápido, sino tener con qué reaccionar.

«La capacidad de innovación ya no depende únicamente de reaccionar rápido, sino de contar con los activos adecuados para hacerlo», afirma Bernal. Este enfoque se basa en la construcción de lo que él denomina una «biblioteca» de activos biológicos previamente caracterizados. Esto permite que, cuando el agricultor se enfrenta a una nueva necesidad agronómica, el departamento de I+D de la empresa formuladora de productos para dar respuesta, no empiece de cero, sino que seleccione y diseñe prototipos innovadores adaptados a partir de una base ya conocida.

Muchos en el sector industrial aún consideran la investigación básica como una actividad sin retorno inmediato, casi un ejercicio académico. No obstante, en Bioestimulantesagricolas.net coincidimos con Bernal en que la investigación básica es, en realidad, el punto de partida imprescindible para una investigación aplicada eficiente. Evita la improvisación, optimiza el uso de recursos y, lo más importante para las empresas formuladoras, aumenta exponencialmente las probabilidades de éxito comercial y agronómico.

El valor estratégico del «Strain Bank» o Cepario por ser más que un almacén de microorganismos.

Uno de los puntos más interesantes de nuestra conversación con el Chief R&D Officer de Agronova Biotech es el concepto del cepario o Strain Bank. En un mercado con gran cantidad de productos microbianos, la diferencia radica en la procedencia y el conocimiento profundo de la cepa.

El Agronova Strain Bank no es un repositorio estático. Es una herramienta dinámica sustentada en el aislamiento, la identificación y la caracterización exhaustiva de microorganismos procedentes de una diversidad de suelos y ecosistemas.

Bernal enfatiza que cuentan con un equipo altamente especializado dedicado exclusivamente a estas actividades, cubriendo desde el aislamiento inicial hasta la identificación molecular mediante técnicas de secuenciación de lectura larga (Long-read sequencing) realizadas íntegramente en su empresa.

¿Por qué es esto relevante? Porque la agilidad en la generación de conocimiento propio permite un control técnico total sobre el proceso. No se trata de comprar una cepa estándar en un catálogo internacional, sino de trabajar con microorganismos nativos cuya funcionalidad ha sido testada específicamente para los retos de nuestra agricultura.

Ensayos de investigación de tecnología básica

Caracterización funcional: ¿Qué hace realmente el microorganismo en el suelo?

Una vez identificado el microorganismo, comienza lo que Bernal describe como «caracterización integral». Esta fase es estratégica para garantizar que el bioestimulante sea eficaz bajo condiciones de estrés. El equipo de Agronova evalúa sistemáticamente capacidades como:

  • La fijación de nitrógeno y solubilización de nutrientes: Esencial para reducir la dependencia de fertilizantes químicos y mejorar la eficiencia del uso de nutrientes (NUE).
  • La producción de compuestos bioestimulantes: Fitohormonas y metabolitos secundarios que actúan directamente sobre la fisiología de la planta, mejorando el enraizamiento o la floración.
  • El potencial como agentes de biocontrol: Evaluando su capacidad para competir con patógenos.

Pero quizás, lo más avanzado tecnológicamente es el estudio de la interacción con el microbioma del suelo. No basta con saber qué hace el microorganismo solo; hay que entender cómo interactúa con los «habitantes» originales del suelo.

En esta línea, Bernal explica que miden parámetros como la actividad enzimática del suelo y la evolución global del microbioma tras la aplicación del producto. Esto asegura que el bioestimulante no solo ayude a la planta, sino que sea respetuoso con la biodiversidad del suelo, un pilar fundamental de la nueva legislación europea y de las demandas del consumidor final.

Laboratorio de investigación de tecnología básica

La bioprospección como viaje desde la naturaleza hasta el envase comercial.

Para el lector de Bioestimulantesagricolas.net que se pregunta cómo nace un producto, el proceso de bioprospección descrito por Bernal es esclarecedor. Todo comienza en el campo. Técnicos especializados recogen muestras de suelos con características físico-químicas diversas, así como muestras de aguas. El objetivo es maximizar la diversidad microbiana desde el origen.

Estas muestras viajan a los laboratorios centrales de Agronova Biotech, donde se realiza el aislamiento y la identificación taxonómica. Aquí, el equipo de fitopatología juega un papel crucial evaluando el potencial agronómico real.

Un aspecto que Bernal subraya como vital es la seguridad. Antes de avanzar, se realiza la secuenciación completa del genoma (WGS) para identificar posibles riesgos genéticos y asegurar que el microorganismo es totalmente seguro para el aplicador, el consumidor y el medioambiente.

Todo es un proceso de años. Solo aquellas cepas que demuestran un perfil sólido en funcionalidad, seguridad y aplicabilidad, son las que pasan a ser candidatas para el desarrollo de prototipos. Este rigor es el que diferencia a una empresa con vocación científica de una mera formuladora.

La genómica y predicción como futuro de la selección de bioestimulantes.

La tecnología de secuenciación y predicción de genes ha revolucionado el sector. Antonio Bernal nos explica que, más allá de la taxonomía (saber el nombre y apellido del microorganismo), la anotación funcional de genes permite predecir qué potencialidades tiene un microorganismo desde fases muy tempranas.

«Este conocimiento anticipado resulta esencial para orientar los desarrollos hacia aplicaciones concretas y optimizar los recursos de I+D», comenta Bernal. En un contexto donde el Reglamento (UE) 2019/1009 exige pruebas de eficacia rigurosas para cada función declarada en la etiqueta, la genómica permite a empresas como Agronova Biotech y Probelte ir «sobre seguro».

Si el genoma indica que la cepa tiene rutas metabólicas para la solubilización de fósforo, los ensayos de campo posteriores confirmarán esa predisposición genética con mucha mayor tasa de éxito.

Esto proporciona una ventaja competitiva enorme. Permite descubrir potencialidades que mediante ensayos tradicionales (mucho más lentos y dependientes de variables externas), serían imposibles de detectar.

Equipo de investigación de tecnología básica

El factor humano como red global de talento especializado.

Detrás de la tecnología, hay personas. Bernal destaca que Agronova Biotech cuenta con más de 30 profesionales de alta especialización en I+D, distribuidos en cinco laboratorios estratégicos en España, Portugal y Estados Unidos.

Esta estructura permite combinar el talento local con una perspectiva internacional, algo fundamental cuando se aspira a que los bioestimulantes desarrollados tengan éxito en climas y cultivos tan dispares como los del arco mediterráneo o las grandes extensiones de Hispanoamérica y otras zonas internacionales de gran potencial agronómico.

El equipo es multidisciplinar por necesidad: microbiólogos, biotecnólogos, expertos en bioprocesos y, por supuesto, ingenieros agrónomos. Esta mezcla asegura que la investigación no se quede en el tubo de ensayo, sino que tenga en cuenta la realidad de la maquinaria agrícola, los sistemas de riego y los ciclos de cultivo reales. Es la transferencia tecnológica en su estado más puro: desde la ciencia básica hasta la solución final en campo.

La resiliencia ante los retos del cambio climático y regulatorios.

La entrevista concluye con una reflexión necesaria sobre el futuro. La agricultura se encuentra en una «tormenta perfecta» de cambio climático y restricciones administrativas. ¿Cómo ayuda este modelo basado en la ciencia básica?

Para Bernal, la respuesta es la eficiencia en la toma de decisiones. Al disponer de una caracterización completa de los prototipos desde el inicio, se evita invertir tiempo y dinero en soluciones que luego fracasarían en el registro regulatorio o que no serían eficaces bajo estrés térmico.

El modelo de Agronova Biotech permite seleccionar a los «mejores candidatos» desde el minuto uno. Esto se traduce en que el agricultor recibe soluciones más rápidas, más robustas y con todas las garantías técnicas necesarias.

La transferencia tecnológica a partir de la investigación básica no es un lujo para las grandes empresas; es la garantía de que el sector agrobiotecnológico podrá seguir proporcionando herramientas que mejoren la productividad de forma sostenible y respetuosa con el ecosistema.

Desde Bioestimulantesagricolas.net, agradecemos a Antonio Bernal Soro de Agronova Biotech y a AEFA, por compartir esta visión profunda de la innovación. Es evidente que el nexo entre la ciencia avanzada y la realidad del campo es hoy más estrecho que nunca, y es ahí donde se juega la rentabilidad y el futuro de nuestra agricultura. La base científica no solo aporta seguridad al producto; aporta, sobre todo, confianza al profesional que debe alimentar al mundo en condiciones cada vez más complicadas.